El acuerdo de seguridad EE.UU.–Groenlandia como antesala de la anexión

Washington dice respetar la soberanía danesa, pero el pacto le otorga veto sobre inversiones y presencia militar indefinida. Analistas advierten que es el primer paso hacia el control total.

Por Sandra Sosa para Contrapunto
Acuerdo de seguridad en Groenlandia
La imagen es ilustrativa y generada con IA

Dos relatos incompatibles

El 18 de septiembre de 2026, Donald Trump anunció un acuerdo con Dinamarca y Groenlandia que, según sus palabras, otorga a Estados Unidos el "control permanente de la seguridad y de todas las demás necesidades" en la isla. Horas después, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, afirmó que el mismo pacto "reconoce la soberanía y la integridad territorial" del Reino de Dinamarca.

Ambas declaraciones no pueden ser simultáneamente ciertas en su sentido pleno. Esta contradicción fundamental —reconocida incluso por analistas daneses, que señalan que el acuerdo "podría no representar un cambio sustancial respecto al tratado de 1951" — es el punto de partida de este informe, que sostiene que el acuerdo de seguridad no es un fin en sí mismo, sino una etapa intermedia en una estrategia de largo plazo hacia la anexión.


1. La contradicción como método: "Control permanente" vs. "Soberanía intacta"

Trump describió el pacto como "un acuerdo de vida indefinida, no tiene fin", y afirmó que Estados Unidos tendría "PARA SIEMPRE la capacidad completa de hacer lo necesario en Groenlandia". Dinamarca, en cambio, insiste en que la soberanía "no cambia".

Esta divergencia no es un malentendido diplomático. Es una ambigüedad deliberada que permite a Washington avanzar sobre el terreno mientras Copenhague conserva una coartada formal. La propia primera ministra danesa evitó referirse al acuerdo como de "vigencia indefinida", a diferencia de Trump. Y el comunicado conjunto de los tres gobiernos señala que, una vez firmado, el pacto "deberá pasar por los procedimientos parlamentarios necesarios para entrar en vigor", lo que introduce una demora que Dinamarca puede presentar como garantía, pero que no altera la lógica de fondo.

El analista Mike Crawley, de CBC News, calificó el giro de Trump como un "U-turn" y señaló que, tras renunciar a la fuerza militar, sus argumentos para el control quedaron expuestos como débiles: "Todo lo que queda es retórica falsa y básicamente muchas mentiras sobre el Ártico". Es decir, Trump no renunció a su objetivo: cambió de método.


2. La arquitectura de la dependencia: veto sobre inversiones y presencia militar permanente

El acuerdo establece que "ningún adversario de EE.UU. puede tener una base en Groenlandia, tener presencia militar en Groenlandia, o hacer inversiones sensibles en Groenlandia, sin nuestra aprobación expresa por escrito". Este poder de veto no es una cláusula de seguridad ordinaria: es un instrumento de soberanía de facto.

Al otorgar a Washington el derecho a bloquear inversiones de terceros países, el acuerdo convierte a Estados Unidos en el árbitro económico de la isla, por encima de las autoridades groenlandesas y danesas. Dinamarca y Groenlandia "objetaron fuertemente" esta cláusula durante las negociaciones, y "no estaba claro cómo el acuerdo abordaría el asunto". El hecho de que finalmente se incluyera, pese a la resistencia, sugiere que fue una exigencia irrenunciable de Washington.

A esto se suma la dimensión militar. Trump anunció que EE.UU. iniciará "de inmediato" el proceso para establecer "una gran presencia militar en la zona adecuada". Varios medios reportan que Estados Unidos quiere abrir tres nuevas bases militares en el sur de Groenlandia, además de la Base Espacial Pituffik. El Pentágono planea ampliar Pituffik y recuperar antiguos emplazamientos de la Guerra Fría como Narsarsuaq y Kangerlussuaq.

La combinación de veto económico y expansión militar permanente crea una dependencia estructural que erosiona la soberanía efectiva de Groenlandia. Como advirtió un analista en Chatham House, si el acuerdo se basa en la creación de bases "soberanas" —es decir, bajo soberanía estadounidense—, "traería problemas legales a largo plazo".


3. El modelo COFA: el precedente que Dinamarca no quiere mencionar

Antes de llegar al acuerdo de septiembre, la administración Trump exploró activamente la posibilidad de firmar con Groenlandia un Compacto de Libre Asociación (COFA), un modelo que Estados Unidos ya aplica con Micronesia, las Islas Marshall y Palaos. Estos tratados otorgan a EE.UU. acceso exclusivo a aguas territoriales y espacio aéreo, excluyendo a otras potencias, a cambio de ayuda económica y financiera.

Un analista de Breaking Defense señaló que, a través del marco COFA, "EE.UU. puede obtener los beneficios estratégicos que busca en Groenlandia sin anexión y sin arriesgar una ruptura en la alianza transatlántica". La clave es la palabra "sin anexión": el COFA no anexa formalmente, pero crea una relación de dependencia estructural en la que el territorio asociado pierde el control efectivo sobre su política exterior y de defensa.

Según The Economist, funcionarios estadounidenses intentaron iniciar negociaciones directas con el gobierno de Groenlandia, saltándose a Dinamarca, pero recibieron una negativa. El acuerdo de seguridad firmado en septiembre puede interpretarse como el paso previo al COFA: primero se establece el control sobre la seguridad, y después se ofrece un estatus de "libre asociación" que formalice la dependencia bajo una apariencia de independencia.


4. El precedente legal de las bases soberanas: el modelo Chipre

El informe de Chatham House advierte que la solución que se estaba barajando en las negociaciones era transferir solo pequeñas partes de Groenlandia a Estados Unidos, en lugar de todo el territorio, un arreglo similar a las bases soberanas del Reino Unido en Chipre (Akrotiri y Dhekelia).

En ese modelo, Estados Unidos adquiriría título soberano sobre las áreas de sus principales bases militares en Groenlandia. El precedente de Chipre es ilustrativo: cuando la isla se independizó en 1960, el Reino Unido retuvo bajo su soberanía dos áreas que representaban aproximadamente el 3% del territorio chipriota, y desde entonces las administra bajo autoridad del Ministerio de Defensa británico, no del Foreign Office.

Este modelo permite una anexión de facto por goteo: no se toma toda la isla, pero se establecen enclaves soberanos que fragmentan la integridad territorial del país anfitrión. Si este esquema se aplicara a Groenlandia, las nuevas bases estadounidenses en el sur —Narsarsuaq y Kangerlussuaq, antiguos emplazamientos de la Guerra Fría— podrían convertirse en territorio soberano de EE.UU., creando una presencia permanente e irreversible.


5. Las señales sobre el terreno: lo que ya está ocurriendo

Más allá de la retórica, hay hechos que sugieren que la anexión ya está en marcha en la práctica:

  • Expansión militar inmediata: Trump afirmó que EE.UU. comenzará "de inmediato" el proceso para establecer una "gran presencia militar", sin esperar a los procedimientos parlamentarios daneses.
  • Tres nuevas bases: Medios reportan que el Pentágono planea abrir tres nuevas bases en el sur de Groenlandia, además de Pituffik. Esto no es una simple ampliación: es una reconfiguración del dispositivo militar que convierte a Groenlandia en una plataforma avanzada de EE.UU. en el Ártico.
  • Recuperación de instalaciones de la Guerra Fría: El plan incluye Narsarsuaq y Kangerlussuaq, que fueron bases estadounidenses durante la Guerra Fría y que ahora se reactivarían.
  • Exclusión de rivales: El acuerdo prohíbe explícitamente la presencia de bases de cualquier país que no sea miembro de la OTAN, lo que consolida el monopolio militar occidental —y específicamente estadounidense— sobre la isla.

Conclusión: la anexión por otros medios

El acuerdo de seguridad no es una victoria diplomática para Dinamarca ni una garantía de soberanía para Groenlandia. Es un instrumento de control progresivo que combina:

  1. Ambigüedad calculada: Trump habla de "control permanente" e "infinito"; Dinamarca habla de "soberanía intacta". Ambas narrativas coexisten, pero la primera tiene consecuencias operativas.
  2. Dependencia estructural: El veto sobre inversiones y la presencia militar permanente convierten a EE.UU. en el actor dominante en la isla, por encima de las autoridades locales.
  3. Modelo COFA en el horizonte: El precedente de los compactos con las islas del Pacífico ofrece un marco para formalizar la dependencia bajo una apariencia de asociación voluntaria.
  4. Bases soberanas como caballo de Troya: El modelo Chipre permitiría a EE.UU. adquirir soberanía sobre enclaves militares, fragmentando la integridad territorial de Groenlandia.
  5. Hechos consumados sobre el terreno: La expansión militar ya ha comenzado, sin esperar aprobaciones parlamentarias.

Como señaló el analista Henri-Paul Normandin, Trump "se está echando atrás en cierta medida porque Europa está reaccionando con tanta fuerza", pero eso no significa que haya renunciado a su objetivo. Simplemente ha cambiado de táctica: en lugar de comprar la isla, la está ocupando por capas, empezando por la seguridad y avanzando hacia el control efectivo del territorio.

La pregunta no es si Estados Unidos planea anexar Groenlandia. La pregunta es cuánto tiempo tardará el "control permanente" en convertirse en soberanía de facto, y si Dinamarca tendrá la capacidad —o la voluntad— de detenerlo cuando eso ocurra.


Fuentes:

Cobertura periodística del acuerdo

Medios internacionales:

  • "Trump anuncia un acuerdo con Dinamarca para controlar «para siempre» la seguridad de Groenlandia"EFE (19/09/2026). Ver artículo
  • "EE.UU. y Dinamarca anuncian un acuerdo por el que Washington asumirá el «control permanente de la seguridad» de Groenlandia"BBC News Mundo (18/09/2026). Ver artículo
  • "Trump announces Greenland 'framework' deal, claps back at Carney"CBC News (18/09/2026). Ver video

Análisis legal y estratégico

Think tanks y publicaciones especializadas:

  • "If Trump's 'framework' Greenland agreement relies on creating 'sovereign' bases, it would bring long-term legal issues"Chatham House (01/2026). Ver artículo
  • "A northern alliance: A strategic proposal for Greenland"Breaking Defense (01/2026). Ver artículo

Reportes sobre el modelo COFA y negociaciones bilaterales

Prensa internacional:

  • "Trump quiere un acuerdo con Groenlandia que excluya a Dinamarca"Ansa Latina (06/01/2026). Ver artículo
  • "路透:吸引格陵蘭人加入美國 川普政府考慮發獎金"Rti 央廣 / Reuters (2026). Ver artículo

Expansión militar sobre el terreno

Reportes sobre despliegue militar:

  • "EE.UU. y Dinamarca cerca de acuerdo para ampliar presencia militar en Groenlandia"Observatorio Global UDLAP (2026). Ver artículo

Antecedentes del tratado de 1951

Contexto histórico:

  • "Danish PM visits Greenland for talks after Trump climbdown"BSS News / AFP (2026). Ver artículo

Agregadores de cobertura mediática

Análisis de encuadre mediático:

  • "Trump Secures Permanent U.S. Control Of Greenland Security In Deal With Denmark: how 96 outlets framed it"NewsCord (18/09/2026). Ver artículo

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