La batalla cultural en la era digital: Gramsci, las nuevas derechas y el poder sobre las mentes

Un recorrido por las estrategias de conquista del sentido común, desde la hegemonía gramsciana hasta la psicopolítica de Byung-Chul Han y el "hacking humano" de Harari

Lo esencial
  • La política ya no se libra solo en las urnas: se disputa en el sentido común, las emociones y los algoritmos.
  • Las nuevas derechas adoptaron el vocabulario de Gramsci para librar su propia "batalla cultural".
  • Harari describe la posibilidad de "hackear" el cerebro humano con datos biométricos masivos.
  • Byung-Chul Han explica por qué la autoexplotación neoliberal no genera resistencia: el enemigo es uno mismo.

BUENOS AIRES, 2026 — La política contemporánea ya no se libra únicamente en las urnas ni en los parlamentos. Se libra, sobre todo, en el terreno de las ideas, las emociones y los algoritmos. La "batalla cultural" —ese concepto que Antonio Gramsci formuló hace casi un siglo para describir la disputa por el sentido común— se ha convertido en el eje de una ofensiva global que involucra a líderes como Donald Trump, Giorgia Meloni y Javier Milei, pero también a las grandes corporaciones tecnológicas y a los sistemas de vigilancia masiva. En ese cruce entre la vieja teoría crítica y las nuevas tecnologías de control, el poder ya no necesita coaccionar: le basta con seducir, predecir y manipular.

Nota metodológica: Este informe articula tradiciones de pensamiento distintas —la teoría de la hegemonía de Gramsci, la crítica de la tecnología de Harari, la psicopolítica de Han— para iluminar un fenómeno común: el desplazamiento del poder desde la coacción hacia la manipulación del sentido común. Las citas textuales fueron contrastadas con fuentes primarias y académicas. Los cinco bloques que siguen pueden leerse como piezas independientes, pero juntos componen un mismo argumento.

1. Gramsci: la hegemonía como relación pedagógica

La frase de Gramsci "toda relación de hegemonía es necesariamente una relación pedagógica" es una de sus formulaciones más citadas y se encuentra en el Cuaderno 10 de los Quaderni del carcere. Para el pensador italiano, la hegemonía no se reduce al dominio por la fuerza ni a la simple dirección política. Es un proceso formativo en el que un grupo social logra dirigir intelectual y moralmente a la sociedad. Esa dirección implica educar, persuadir y transformar el sentido común.

La pedagogía, en Gramsci, no se limita a la escuela. Toda relación social en la que se ejerce dirección —la familia, la fábrica, los medios, la Iglesia, el partido— es una relación pedagógica. La disputa pedagógica y cultural es, por tanto, el corazón de la política.

"En realidad cada generación educa a la nueva generación… es una lucha contra los instintos legados por las funciones biológicas elementales, una lucha contra la naturaleza para dominarla y crear al hombre".
— Antonio Gramsci, Cuadernos de la cárcel

Fuentes: Scielo Argentina


2. El interregno: cuando lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer

En 1930, desde la cárcel fascista, Gramsci escribió una de sus frases más citadas. El diagnóstico describía la crisis del capitalismo liberal y el ascenso del fascismo como "síntoma mórbido", pero también apuntaba a la crisis interna del movimiento comunista.

"La crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer; en este interregno se verifican los fenómenos morbosos más variados".
— Antonio Gramsci, Cuaderno 3 (XX), 1930

El interregno gramsciano no es una simple transición: es un vacío de hegemonía. El orden antiguo ya no puede reproducirse; el orden nuevo aún no tiene fuerza para constituirse. En ese hueco aparecen la violencia, el irracionalismo, los liderazgos autoritarios y la crisis institucional. Hoy, muchos analistas usan esa categoría para describir la crisis de la democracia liberal y el auge de las nuevas derechas.

Dato clave: La crisis de hegemonía que Gramsci describió en 1930 —cuando "lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer"— es hoy utilizada por analistas para explicar la crisis de la democracia liberal y el ascenso de liderazgos autoritarios en todo el mundo.

Fuentes: Achcar (2021), Brill


3. Las nuevas derechas y el "gramscismo de derecha"

Uno de los fenómenos más notables de la última década es que la derecha adoptó conscientemente el vocabulario de Gramsci. Se habla de "gramscismo de derecha": la idea de que hay que disputar el sentido común, los valores, el lenguaje y la cultura antes de conquistar el poder.

No es la primera vez que Javier Milei apela a la "batalla cultural" inspirada, según sus propias palabras, en la estrategia de hegemonía del pensador marxista italiano. En agosto de 2026, sostuvo que hay "terroristas disfrazados de estudiantes, terroristas disfrazados de periodistas, terroristas disfrazados de profesores, terroristas disfrazados de investigadores".

"Usted tiene terroristas disfrazados de estudiantes, terroristas disfrazados de periodistas, terroristas disfrazados de profesores, terroristas disfrazados de investigadores".
— Javier Milei, agosto de 2026

La Facultad de Ciencias Exactas de la UBA repudió "enérgicamente" esas expresiones. Varios medios y analistas señalaron el eco con frases utilizadas durante la última dictadura militar, y el episodio generó un amplio rechazo en el ámbito académico.

Giorgia Meloni, por su parte, despliega en Italia una ofensiva cultural para cuestionar la "hegemonía progresista" que, según su diagnóstico, la izquierda ejerció durante décadas sobre instituciones, museos, medios y universidades. Filósofos italianos han acusado a su gobierno de intentar imponer una "nueva hegemonía cultural" conservadora, incluso con planes para eliminar a Marx de los currículos escolares.

Donald Trump, en Estados Unidos, ha convertido su "contrarevolución cultural" en una herramienta para eliminar lo que considera "subversión de la moral y la historia del país" por parte del movimiento DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión).

Un rasgo común a todos ellos es la construcción de un "enemigo moral" que debe ser destruido. Ese enemigo puede ser el "progresismo", el "marxismo cultural", el "globalismo" o la "casta". Lo importante no es su precisión conceptual, sino su eficacia movilizadora: activa polarización afectiva y desplaza la discusión de problemas materiales hacia una cruzada moral.

"Políticos como Javier Milei, Giorgia Meloni, Vladimir Putin, Donald Trump y Viktor Orbán construyen su narrativa alrededor de un enemigo moral que debe ser 'destruido'. Su retórica violenta y excluyente busca dividir sociedades, apelando a emociones como el miedo y el odio".
— Antonella Marty, Perú21, diciembre de 2024

Fuentes: Página/12 (2026) · ABC (2026) · Perú21 (2024)


4. Harari: el "hacking humano" y la nueva colonialidad de los datos

Si Gramsci describía la conquista de las mentes mediante la pedagogía y la cultura, Yuval Noah Harari describe una conquista mucho más literal: la posibilidad de "hackear" el cerebro humano. En el Foro Económico Mundial de Davos, en 2020, advirtió que los gobiernos tendrán la habilidad de piratear a los seres humanos.

"Si tú tienes suficientes datos sobre mí y suficiente poder computacional y conocimiento biológico, puedes piratear mi cuerpo, mi cerebro, mi vida. Puedes llegar a un punto en donde me conocerás mejor de lo que yo me conozco".
— Yuval Noah Harari, Foro Económico Mundial, Davos 2020

La tesis central es que, con datos biométricos masivos y capacidad de cómputo, un sistema puede entendernos mejor de lo que nosotros mismos nos entendemos, predecir nuestras decisiones y manipular nuestros deseos. Harari llama a esto una "carrera armamentista imperial": el control de los datos se convierte así en la nueva forma de colonialismo. Quien controle la información, controlará el futuro.

Fuentes: World Economic Forum (2020) · Última Hora (2020) · Axios (2020)


5. Byung-Chul Han: la psicopolítica y la autoexplotación

El filósofo surcoreano Byung-Chul Han completa el cuadro al explicar por qué esa manipulación funciona. En el neoliberalismo, sostiene, el poder ya no opera mediante la disciplina física o la coacción externa, sino mediante la manipulación psicológica. El individuo se transforma en "empresario de sí mismo" y internaliza la lógica del rendimiento y la optimización constante.

"El régimen neoliberal transforma la explotación ajena en la autoexplotación que afecta a todas las 'clases'… La autoexplotación es mucho más eficaz que ser explotados, porque suscita esa engañosa sensación de libertad".
— Byung-Chul Han, Psicopolítica (Herder, 2014)

El sujeto del rendimiento se cree libre mientras se explota a sí mismo. Y como la explotación es voluntaria, no genera resistencia. No hay un enemigo contra el que rebelarse: el enemigo es uno mismo. La sociedad del rendimiento produce, según Han, "depresivos, fracasados y enfermos". La depresión es la enfermedad de la autoexplotación: el sujeto se ha rendido bajo el peso de su propia exigencia de rendimiento.

Fuentes: El Confidencial (2026) · Scielo Ecuador (2024)


6. La batalla cultural como gramática del presente

Los cinco bloques se articulan con una precisión inquietante. Gramsci aporta las categorías para entender la disputa por el sentido común y la crisis de hegemonía. Las nuevas derechas aplican esas categorías —invirtiendo su signo— en una batalla cultural permanente que apela a emociones, construye enemigos morales y ocupa el terreno simbólico. Harari describe cómo la tecnología permite una manipulación sin precedentes de las mentes. Han explica por qué esa manipulación funciona: porque el sujeto neoliberal ya se autoexplota y no necesita ser coaccionado externamente.

En el interregno que Gramsci describió, los "fenómenos morbosos" no son una anomalía: son la materia prima de una disputa por el poder que ya no se libra solo en las urnas, sino en cada algoritmo, en cada pantalla, en cada emoción movilizada. La batalla cultural es, hoy, la gramática misma de la política.


Preguntas frecuentes

¿Qué significa que la hegemonía sea una "relación pedagógica" en Gramsci?

Para Gramsci, toda relación de hegemonía implica educar, persuadir y transformar el sentido común. La dirección intelectual y moral de un grupo social se ejerce no solo por la fuerza, sino mediante un proceso formativo que abarca la familia, la escuela, los medios y todas las instituciones donde se produce cultura. La pedagogía es, por tanto, el mecanismo mismo de construcción de consenso.

¿Qué es el "interregno" gramsciano y por qué es relevante hoy?

Gramsci describió el interregno como un vacío de hegemonía donde "lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer". No es una simple transición, sino una crisis profunda donde el orden antiguo ya no puede reproducirse y el nuevo aún no tiene fuerza para constituirse. En ese hueco aparecen violencia, irracionalismo y liderazgos autoritarios. Hoy se usa para explicar la crisis de la democracia liberal y el auge de las nuevas derechas.

¿Qué es el "gramscismo de derecha" y cómo lo aplican Milei, Trump y Meloni?

Es la adopción consciente, por parte de la derecha, de la estrategia gramsciana de disputar el sentido común, los valores y la cultura antes de conquistar el poder. Milei habla de "batalla cultural" inspirada en Gramsci; Meloni despliega una ofensiva contra la "hegemonía progresista" en Italia; Trump convirtió su "contrarevolución cultural" en herramienta contra el movimiento DEI. Todos comparten la construcción de un "enemigo moral" que debe ser destruido.

¿Qué es el "hacking humano" según Yuval Noah Harari?

Harari sostiene que con suficientes datos biométricos y poder de cómputo, un sistema puede entendernos mejor de lo que nosotros mismos nos entendemos, predecir nuestras decisiones y manipular nuestros deseos. Lo llamó una "carrera armamentista imperial": el control de los datos se convierte en la nueva forma de colonialismo. Lo advirtió en el Foro Económico Mundial de Davos en 2020.

¿Qué es la "psicopolítica" de Byung-Chul Han y por qué la autoexplotación no genera resistencia?

Han sostiene que en el neoliberalismo el poder ya no opera por coacción externa sino por manipulación psicológica. El individuo se convierte en "empresario de sí mismo" y se autoexplota creyéndose libre. Como la explotación es voluntaria, no hay un enemigo contra el que rebelarse: el enemigo es uno mismo. La sociedad del rendimiento produce depresivos, fracasados y enfermos.


Lecturas relacionadas

Fuentes

Artículos originales analizados

Gramsci: hegemonía, relación pedagógica e interregno

Nuevas derechas y batalla cultural

Harari: hacking humano y datos biométricos

Byung-Chul Han: psicopolítica y sociedad del rendimiento

Nota: Este informe es una verificación y análisis de los artículos originales de Ángel Paliza. Las citas textuales de Gramsci, Harari, Han y Marty fueron contrastadas con fuentes primarias y académicas. La imagen es ilustrativa y generada con IA.

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