Trump firma la ley de "sanciones desde el infierno" contra Rusia mientras coquetea con aliviar el cerco y controlar el gasoducto Nord Stream


Trump y las sanciones a Rusia
La imagen es ilustrativa y generada con IA

La contradicción entre el discurso de "paz por incentivos" y la firma de la legislación más dura contra Moscú, junto al interés alemán por volver al gas ruso y la especulación sobre una compra estadounidense de la infraestructura, dibujan un tablero energético y geopolítico sin precedentes.

La firma de la "Ley Lindsey O. Graham de Sanciones a Rusia e Irán de 2026" por parte del presidente Donald Trump, el pasado viernes 18 de septiembre, ha reavivado el debate sobre la verdadera estrategia de la Casa Blanca hacia Moscú. La legislación, bautizada informalmente como la ley de "sanciones desde el infierno", endurece de forma drástica el cerco económico contra Rusia, al tiempo que la administración Trump explora en paralelo vías de alivio y acuerdos comerciales. Esta aparente contradicción se produce en un contexto donde Alemania debate su dependencia energética y donde persisten las especulaciones sobre un posible control estadounidense del gasoducto Nord Stream.


El peso acumulado de más de 33.700 sanciones

Desde la anexión de Crimea en 2014 y, sobre todo, tras la invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022, Rusia se ha convertido en el país más sancionado del mundo moderno. A agosto de 2026, se han impuesto más de 33.700 medidas restrictivas contra Moscú, de las cuales aproximadamente el 97,3% se adoptaron después de febrero de 2022.

Estados Unidos lidera esta ofensiva con alrededor de 7.400 sanciones, lo que representa el 22% del total mundial. La Unión Europea, por su parte, ha implementado 21 paquetes de sanciones que suman casi 3.700 medidas restrictivas, incluyendo el más reciente, aprobado el 23 de julio de 2026, que impuso sanciones a 48 personas y 170 entidades adicionales (Consejo Europeo, 2026).


La contradicción central: incentivos vs. castigos

La paradoja de la política de Trump hacia Rusia es el eje de la controversia actual. En febrero de 2026, el presidente declaró explícitamente su disposición a usar el alivio de sanciones como moneda de cambio para la paz: "Me encantaría aliviar las sanciones" ("I'd love to do sanctions relief"), afirmó ante periodistas en la Casa Blanca, añadiendo que quería "ver esa guerra terminada" (TASS, 27/02/2026).

Sin embargo, lejos de priorizar esa vía, su administración impulsó y finalmente firmó una ley que hace exactamente lo contrario. La "Ley Lindsey O. Graham" no solo amplía las sanciones existentes, sino que otorga al presidente nuevas herramientas de presión económica sin precedentes, incluyendo la facultad de imponer aranceles de hasta el 100% a productos de los cinco mayores importadores de petróleo o gas natural ruso, y de hasta un 500% a productos importados directamente de Rusia, incluyendo petróleo, gas natural y carbón (Ukrinform, 18/09/2026).

El contraste es más llamativo si se considera que, de forma simultánea, el gobierno de Trump exploraba un enfoque opuesto: ofrecer incentivos y beneficios económicos a Rusia para persuadir a Putin de poner fin a la guerra. Informes periodísticos revelaron que la Casa Blanca evaluaba firmar acuerdos comerciales con Moscú incluso antes de que cesaran los combates, un cambio significativo respecto a la promesa de Trump del año anterior de no hacer negocios con Rusia "hasta que resolvamos la guerra" (Observator News, 2026).


Alemania y la tentación del gas ruso

Mientras Washington aplica esta doble estrategia, en Alemania se libra una batalla paralela por el futuro energético del país. A pesar del rechazo oficial del gobierno alemán, el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) ha convertido la reanudación del suministro de gas ruso en uno de sus principales caballos de batalla, especialmente en el estado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde se encuentran las instalaciones de recepción de Nord Stream.

En su programa electoral para las elecciones regionales del 19 de septiembre de 2026, el partido propone reactivar los gasoductos Nord Stream 1 y 2, argumentando que el gas ruso barato es esencial para la competitividad de la industria alemana y para aliviar la carga sobre los consumidores (Franceinfo, 18/09/2026). La líder de AfD, Alice Weidel, ha criticado duramente al gobierno alemán por haber renunciado al gas ruso, afirmando: "Ustedes decidieron prescindir del gasoducto rentable de Rusia. Permanecieron impasibles ante la voladura del Nord Stream sin decir palabra ni mover un dedo".

La propuesta no es solo retórica. Según Reuters, el enviado económico de Putin, Kirill Dmitriev, y el liderazgo de AfD, incluyendo a Weidel y Tino Chrupalla, están preparando una reunión para discutir la reanudación del suministro de gas ruso. La reunión, que podría celebrarse a principios de 2027, solo se llevaría a cabo si previamente se alcanza un marco de paz entre Rusia y Ucrania (NV.UA, 18/09/2026). Los organizadores incluso esperaban que enviados estadounidenses como Steve Witkoff y Jared Kushner asistieran, aunque funcionarios estadounidenses negaron tener conocimiento de dichos preparativos.

La iniciativa ha provocado indignación en el espectro político alemán. Un legislador verde la calificó como "traición", mientras que un demócrata cristiano advirtió que reabrir Nord Stream sería "un desastre para la seguridad europea y aislaría a Alemania".


El interés estadounidense en Nord Stream

Detrás de esta disputa energética se cierne una acusación persistente desde Moscú: que Estados Unidos busca tomar el control de la infraestructura de Nord Stream, no para asegurar el suministro europeo, sino para lucrarse y dominar el mercado. El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, han afirmado en repetidas ocasiones que Washington planea comprar las participaciones europeas en el proyecto a una décima parte de su valor invertido para luego restaurar las tuberías y "dictar sus propios precios de gas" (Sputnik, 13/05/2026).

Estas acusaciones no carecen de sustento documental. El inversor estadounidense Stephen P. Lynch, considerado cercano a Trump, presentó en noviembre de 2024 una solicitud ante el Departamento del Tesoro de EE. UU. para adquirir el tramo intacto del Nord Stream 2. En su argumentación, Lynch describió la operación como "una oportunidad única para controlar el suministro energético de Europa durante el resto de la era de los combustibles fósiles", lo que "serviría a los intereses a largo plazo de Estados Unidos" (International Affairs, 20/06/2025).

El plan, según informes de Bild y Financial Times, contempla que inversores estadounidenses adquieran una participación en la empresa Nord Stream 2 para evitar su quiebra, con el objetivo de que Estados Unidos cobre una comisión por el gas ruso que fluya hacia Europa a través de los gasoductos que pasaría a controlar. Para que este escenario se materialice, sería necesario levantar las sanciones que pesan sobre los operadores del gasoducto. El propio Putin ha declarado que una de las líneas del Nord Stream 2 está intacta y que el gas podría fluir "mañana mismo" si se levantan las sanciones y Alemania da su aprobación (TASS, 24/06/2026).


Una estrategia dual en tensión

La firma de la ley de "sanciones desde el infierno" otorga a la administración Trump una herramienta de presión sin precedentes. Sin embargo, la propia legislación incluye una cláusula que permite al presidente renunciar a cualquiera de sus medidas simplemente certificando que hacerlo es de interés nacional, lo que para los críticos supone un "hueco" que podría vaciar de contenido las sanciones si Trump decidiera priorizar su estrategia de incentivos.

Esta dualidad refleja la tensión entre el instinto personal de Trump de negociar un "gran acuerdo" con Moscú y la presión del Congreso, que aprobó la ley con una mayoría que superó el veto (262 votos a favor en la Cámara de Representantes y 86 en el Senado). Legisladores demócratas han señalado que la administración "no puede simultáneamente afirmar que prioriza las operaciones militares de EE. UU. mientras ofrece alivio de sanciones a Putin".

En última instancia, el panorama que emerge es el de una superpotencia que aplica simultáneamente el palo y la zanahoria, mientras sus aliados europeos observan con inquietud cómo la infraestructura energética que une a Rusia con Alemania se convierte en el epicentro de una disputa geopolítica que trasciende el conflicto ucraniano.


📰 Fuentes

Firma de la ley y texto oficial:

  • "Trump firma proyecto de ley sobre sanciones contra Rusia"Xinhua (19/09/2026). Ver artículo
  • "Congressional Bill H.R. 5334 Signed into Law"White House (18/09/2026). Ver artículo
  • "Trump Signs Sweeping 'Sanctions From Hell' Bill Against Russia Into Law"United24 Media (19/09/2026). Ver artículo

Declaraciones de Trump y contradicciones:

  • "Trump says he would seek lifting sanctions on Russia in Ukraine peace deal"TASS (27/02/2026). Ver artículo
  • "Trump schimbă tactica: în loc de sancțiuni, oferă Rusiei stimulente pentru a pune capăt războiului din Ucraina"Observator News (2026). Ver artículo
  • "Trump firma el Graham Act endureciendo sanciones contra Rusia"Ukrinform (18/09/2026). Ver artículo

Alemania, AfD y el gas ruso:

  • "Reportage: Election régionale dans le nord-est de l'Allemagne, où l'AfD séduit en misant sur le retour d'un partenariat commercial avec la Russie"Franceinfo (18/09/2026). Ver artículo
  • "AfD plans to hook Germany on Russian gas again — report"NV.UA (18/09/2026). Ver artículo

Nord Stream e interés estadounidense:

  • "俄外长:美国意图收购并修复'北溪'管道欧洲段"Sputnik (13/05/2026). Ver artículo
  • "US seeks to buy European section of Nord Streams, resell Russian gas to EU — Lavrov"TASS (24/06/2026). Ver artículo
  • "Nord Stream 2 is becoming American? – Europe wants to banish Russian gas, but the U.S. may have other plans"International Affairs (20/06/2025). Ver artículo

Datos sobre sanciones:

  • "2014年以來俄羅斯遭制裁已超3.3萬項"Sputnik (30/08/2026). Ver artículo
  • "Tijdlijn ‑ Sanctiepakketten tegen Rusland sinds februari 2022"Consejo Europeo (23/07/2026). Ver artículo
  • "US wants to suppress competitors with sanctions against Russian oil companies — Lavrov"TASS (09/02/2026). Ver artículo

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