En el nombre de Dios
Nietzsche dijo: "¡Dios ha muerto! ¡Dios sigue muerto! ¡Y nosotros lo hemos matado!"

No lo dijo como una celebración del ateísmo. Lo dijo como un diagnóstico. El loco de La gaya ciencia grita en el mercado que Dios ha muerto, y nadie se ríe. Lo miran con desconcierto. Porque el problema no es la muerte de Dios: es que nadie se dio cuenta de que el fundamento, de todos los valores occidentales, se había caído y que el vacío que dejaba no lo iba a llenar la razón.
Lo llenaron ídolos peores. La nación. La raza. El líder. La clase. La pureza.
Durante siglos, las muertes en nombre de Dios han sido incontables. Pero en la mayoría de estos casos, la religión no es la causa del conflicto. Es el lenguaje con el que se legitima. La causa suele ser poder, territorio, recursos o identidad. Pero cuando el poder necesita un fundamento incuestionable, recurre a Dios —o a su sustituto secular, la raza o la nación—.
Esta es una lista de algunos de esos casos. No es una lista completa. Es la de casos que recuerdo. Y cada uno de ellos muestra el mismo mecanismo: encontrar un fundamento absoluto para justificar el exterminio del otro.
1. La Fitna y la división sunita-chiita (a partir del 656 d.C.)
Qué fue: La disputa por la sucesión del profeta Mahoma derivó en la primera guerra civil del islam, la Fitna, que dividió a la comunidad en sunitas y chiitas.
La división no fue solo teológica: fue una lucha por el poder político. Los conflictos entre ambos grupos han resurgido a lo largo de la historia, a menudo avivados por intereses geopolíticos contemporáneos.
2. Las Cruzadas (1096-1291)
Qué fue: Una serie de campañas militares impulsadas por el papado para recuperar Tierra Santa. La religión fue la bandera, pero también hubo intereses geopolíticos y económicos.
No hay una cifra única y consensuada de muertos. Las estimaciones varían enormemente según la fuente y el episodio (por ejemplo, la toma de Jerusalén en 1099). Es un caso donde la cifra total es menos importante que el mecanismo: la fe como legitimación de la violencia imperial.
3. La Inquisición Española (1478-1834)
Qué fue: Un tribunal eclesiástico creado para mantener la ortodoxia católica en España, que persiguió a herejes, judaizantes y otros.
Las cifras son muy debatidas. Las estimaciones más rigurosas, como las de Henry Kamen, sugieren que a lo largo de sus casi 350 años de historia se dictaron entre 3.000 y 5.000 sentencias de muerte en todo el imperio. La imagen de una masacre masiva es más un mito que una realidad estadística, aunque el sufrimiento y el miedo que impuso fueron enormes. Está en esta lista no por el número de muertos, sino porque el mito de la masacre se usó durante siglos para justificar poder.
4. La Noche de San Bartolomé (24 de agosto de 1572)
Qué fue: Una ola de violencia en Francia contra los hugonotes, protestantes calvinistas, organizada por la Corona y las autoridades católicas.
En París murieron alrededor de 3.000 personas, y en toda Francia la cifra oscila entre 5.000 y 30.000 víctimas, según la fuente. Es un ejemplo de cómo una mayoría religiosa masacra a una minoría en nombre de la "pureza" de la fe.
5. La Guerra de los Treinta Años (1618-1648)
Qué fue: Un conflicto que comenzó como una disputa religiosa entre católicos y protestantes en el Sacro Imperio, pero que se convirtió en una guerra general europea por la hegemonía.
Se estima que murieron entre 4,5 y 8 millones de personas, de las cuales solo una fracción —300.000 a 600.000— fueron militares; el resto fueron civiles víctimas de hambrunas y enfermedades. La guerra devastó regiones enteras de Europa Central.
6. La Guerra Civil de Sri Lanka (1983-2009)
Qué fue: Un conflicto entre la mayoría cingalesa, budista, y la minoría tamil, hindú, que combinó tensiones étnicas y religiosas con demandas de autonomía.
La ONU estima que al menos 40.000 civiles tamiles murieron en los últimos meses de la guerra. En 1983, durante los disturbios de "Julio Negro", más de 3.000 tamiles fueron asesinados, muchos quemados vivos.
7. La Guerra de Bosnia (1992-1995)
Qué fue: Un conflicto étnico y religioso en la antigua Yugoslavia que enfrentó principalmente a bosnios musulmanes, serbios ortodoxos y croatas católicos.
Se estima que murieron alrededor de 100.000 personas. Aproximadamente el 80% de los civiles asesinados eran bosnios musulmanes. La masacre de Srebrenica, en 1995, en la que fueron asesinados más de 8.000 hombres y adolescentes musulmanes, es el episodio más conocido.
8. Los Pogromos de Gujarat (2002)
Qué fue: Una ola de violencia en el estado indio de Gujarat, donde turbas hindúes atacaron a la minoría musulmana tras un incendio en un tren que mató a peregrinos hindúes.
El gobierno estatal estimó que 1.044 personas murieron en la violencia: 790 musulmanes y 254 hindúes. Organizaciones de derechos humanos señalaron que el gobierno local y grupos nacionalistas hindúes planificaron los ataques, que incluyeron asesinatos selectivos y quema de propiedades.
9. El conflicto en Nigeria (Boko Haram, desde 2009)
Qué fue: La insurgencia del grupo yihadista Boko Haram y su escisión, ISWAP, en el noreste de Nigeria, que busca establecer un estado islámico.
Según el congresista estadounidense Chris Smith, en audiencias del Congreso, desde 2009 el grupo ha matado a más de 52.000 cristianos y a unos 34.000 musulmanes moderados. La violencia afecta a personas de todas las confesiones, aunque los cristianos son un objetivo particular.
10. El Genocidio Rohingya (2017)
Qué fue: Una campaña de "limpieza étnica" llevada a cabo por el ejército de Myanmar contra la minoría musulmana rohingya, en un país de mayoría budista.
Según Médicos Sin Fronteras, al menos 6.700 rohingyas fueron asesinados solo en el primer mes de la violencia, incluidos 730 niños menores de cinco años. La ONU describió la situación como un "ejemplo de libro de texto de limpieza étnica". El clero budista desempeñó un papel clave en la incitación al odio.
Todos estos casos tienen un denominador común: la religión como lenguaje de legitimación. Pero el mecanismo no necesita a Dios para funcionar. Hitler no invocaba a Dios: invocaba la raza. Los nacionalistas budistas de Myanmar invocan a Buda, pero su causa es la identidad étnica. Ben-Gvir invoca la Torá, pero su causa es el territorio. El fundamento cambia; la estructura es la misma.
Los ídolos cambian de nombre —la fe, la raza, la nación, la pureza étnica—, pero el mecanismo es el mismo: encontrar un fundamento incuestionable para justificar el exterminio del otro. Las Cruzadas lo hicieron con la cruz; Hitler, con la esvástica; los nacionalistas budistas de Myanmar, con la bandera y la sotana; Ben-Gvir, con la Torá y el pin de la horca.
Nietzsche dijo: "¡Dios ha muerto! ¡Dios sigue muerto! ¡Y nosotros lo hemos matado!"
Yo digo: los millones que murieron en nombre de Dios, han muerto, siguen muertos y nosotros los hemos matado.
Nota final: Este texto es un ensayo de opinión publicado el 01 de noviembre de 2026. Los datos históricos citados provienen de fuentes académicas y de organismos internacionales; las cifras de víctimas son estimaciones y varían según la fuente. La cita de Nietzsche corresponde a La gaya ciencia (1882), aforismo 125. La imagen es ilustrativa y generada con IA.
Sandra Sosa
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