La fe como infraestructura: el avance evangélico en Brasil y el Escudo de las Américas

El crecimiento evangélico en Brasil —del 5% al 27% del electorado en cuatro décadas— no es un fenómeno espontáneo. Los Documentos de Santa Fe, el financiamiento de USAID y la diplomacia de la fe israelí configuraron una infraestructura de influencia que hoy sostiene el bolsonarismo y se articula con el Escudo de las Américas. Pero el voto evangélico no es un bloque monolítico, y tratarlo como tal es un error que la evidencia desmiente.

Lo esencial
  • Los evangélicos representan cerca del 27% del padrón electoral brasileño, según datos del IBGE (2025). Hace 40 años eran el 5%.
  • El Informe Rockefeller (1969) y los Documentos de Santa Fe I y II (1980, 1988) sentaron la base estratégica para contrarrestar la Teología de la Liberación promoviendo la expansión evangélica financiada por USAID, según el análisis de Nueva Sociedad.
  • El sionismo cristiano articula una "tríada estratégica" entre actores evangélicos, comunidad judía y diplomacia israelí, con Guatemala como caso paradigmático, según Nueva Sociedad.
  • El Escudo de las Américas, lanzado por Trump el 7 de marzo de 2026, es una coalición "liviana en detalles y exclusivamente trumpista" que repite errores de alianzas regionales fallidas, según Chatham House.
  • No existe un "voto evangélico" homogéneo. El 81% de los pentecostales rechaza discutir política en la iglesia, y solo el 23% dice que su líder religioso recomendó votar por Bolsonaro, según la encuesta del ISER y Quaest (2026).

Buenos Aires, 8 de octubre de 2026 — Cuando los evangélicos brasileños pasaron del 5% al 27% del electorado en cuatro décadas, no fue solo un fenómeno religioso. Fue el resultado de una estrategia documentada que comienza con el Informe Rockefeller de 1969, se consolida con los Documentos de Santa Fe de los años 80 y se financia con agencias de cooperación como la USAID, según el análisis de Nueva Sociedad. Hoy, esa infraestructura sostiene el bolsonarismo, se articula con la diplomacia de la fe israelí y encuentra en el Escudo de las Américas un nuevo marco de tutela hemisférica.

Nota metodológica: Este informe es un análisis de opinión basado en estudios académicos, documentos históricos, informes periodísticos y datos de encuestas. Las secciones marcadas como "Opinión" contienen interpretaciones analíticas que exceden la descripción de los hechos. Los datos verificables están respaldados por las fuentes citadas al final del texto. Los datos publicados se refieren a la fecha del artículo, 8 de octubre de 2026.

1. El fenómeno: de 5% a 27% del electorado

En 1910, apenas el 1% de la población latinoamericana era evangélica. En 2024, esa cifra alcanzó el 25%, según el estudio de Nueva Sociedad sobre sionismo cristiano. En Brasil, los evangélicos representan el 26,9% de la población, según datos del IBGE (2025), y cerca del 27% del padrón electoral. En Guatemala, el 45%, según el mismo estudio de Nueva Sociedad. No es un crecimiento orgánico: es el resultado de una estrategia planificada.

El fenómeno se remonta a los años 60. La relación entre religión y política en el continente se fortaleció a partir de estrategias de Estados Unidos para contrarrestar los efectos de la Teología de la Liberación. Desde 1969, con las críticas de Nelson Rockefeller a la tendencia revolucionaria de la Iglesia católica, hasta los años 80, con las intervenciones del gobierno de Reagan, se promovió la expansión de iglesias evangélicas financiadas por agencias de cooperación como USAID, según documenta el análisis de Nueva Sociedad.

Opinión: El crecimiento evangélico en América Latina no es un misterio sociológico ni una simple preferencia espiritual. Es, en parte, el resultado de una política exterior diseñada para crear una infraestructura religiosa que funcionara como contrapeso conservador a los movimientos sociales de izquierda.

2. La estrategia documentada: Rockefeller, Santa Fe y USAID

En 1969, el Informe Rockefeller afirmó que la Iglesia ya no era "un aliado seguro" para Estados Unidos y la garantía de estabilidad social en el continente. La respuesta fue el financiamiento de iglesias evangélicas como contrapeso a la Teología de la Liberación, según documenta el análisis de Nueva Sociedad.

En mayo de 1980, el Documento de Santa Fe I fue dirigido al candidato Ronald Reagan. En ese texto, por primera vez, se pedía incluir a la teología en la estrategia política. Estos documentos se convirtieron "de facto en la base de la doctrina ético-religiosa de la administración Reagan para el continente latinoamericano", según el mismo análisis.

En 1981 se creó el Instituto de Democracia y Religión, encargado de "financiar iglesias evangélicas y sectores conservadores de la Iglesia católica", según el estudio de Nueva Sociedad. El Santa Fe II trazó como meta la "evangelización geopolítica", dando prioridad a países estratégicos como Guatemala y Filipinas.

Opinión: Los Documentos de Santa Fe no son una teoría conspirativa. Son documentos históricos que establecieron una política exterior explícita: usar la religión como instrumento de influencia geopolítica. La promoción del evangelismo no fue un efecto secundario; fue el objetivo.

3. El sionismo cristiano como eje geopolítico

El sionismo cristiano es un fenómeno complejo fomentado por "redes transnacionales, por la agenda geopolítica de Estados Unidos para Oriente Medio y por la llamada 'diplomacia de la fe' que sucesivos gobiernos israelíes vienen implementando en América Latina", según el estudio de Nueva Sociedad.

Se basa en una interpretación dispensacionalista que vincula la segunda venida de Cristo al regreso de los judíos a Palestina. Esa perspectiva teológica se propagó por el continente americano a finales del siglo XIX y encontró en Estados Unidos un terreno fértil para su difusión.

En Guatemala, el alineamiento con Israel se profundizó hasta convertirse en "política de Estado y marco identitario", según el mismo estudio. Al menos 36 de los 340 municipios del país tienen calles, avenidas o plazas rebautizadas como "Jerusalén, Capital de Israel". La articulación entre parlamentarios evangélicos, personal de la Embajada de Israel y líderes de la comunidad judía opera como una "tríada estratégica" que naturaliza una amistad incondicional, según Nueva Sociedad.

Opinión: El sionismo cristiano no es solo una creencia teológica. Es una infraestructura política que conecta a los evangélicos latinoamericanos con los intereses geopolíticos de Israel y Estados Unidos. Y en Brasil, el país con mayor población evangélica de la región, esa conexión tiene un peso electoral decisivo.

4. El Escudo de las Américas: tutela hemisférica

El 7 de marzo de 2026, Donald Trump reunió en su resort de Doral, Florida, a 13 jefes de Estado para lanzar el "Escudo de las Américas", según el análisis de Chatham House. Estuvieron los presidentes de Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá y Paraguay, más los primeros ministros de Guyana, Trinidad y Tobago y Jamaica.

La declaración final fue de media página, con cuatro puntos generales, según Chatham House. La institución la describe como una alianza "liviana en detalles" y "exclusivamente trumpista" que "repite errores pasados en América Latina". No crea obligaciones jurídicas, y su valor operativo está limitado por la ausencia de Brasil y México, que representan más de la mitad del PIB regional y albergan buena parte de los mercados ilícitos que la coalición dice combatir.

Opinión: El Escudo de las Américas no es una alianza entre iguales. Es una herramienta de tutela hemisférica que se presenta como lucha contra el narcotráfico. La exclusión de los dos países más fuertes de la región no es un descuido: es una señal de que el objetivo no es la cooperación, sino la alineación ideológica.

5. El voto evangélico: ni monolítico ni automático

La narrativa dominante dice que los pastores bajan línea y los fieles obedecen. La investigadora Magali Cunha, del ISER, lo refuta con claridad: "No existe 'voto evangélico'". Los evangélicos son "una red formada por hilos variados", y tratarlos como un bloque homogéneo es "un gran equívoco, cuando no mala fe oportunista".

Los datos la respaldan. Según la encuesta del ISER en alianza con Quaest (2026), el 83% de los entrevistados rechaza la indicación de voto por parte de pastores y sacerdotes, y el 82% rechaza la discusión política durante los cultos. Entre los pentecostales, el 81% está en contra de discutir política en la iglesia, el 87% rechaza campañas en el templo, y solo el 23% dice que su líder religioso recomendó votar por Bolsonaro en 2022, según la misma encuesta.

Eso no significa que la militancia bolsonarista en el pastorado no exista. Existe y está documentada por la cobertura de Darío Pignotti en Página/12 y por el documental de Petra Costa. Significa que la relación de causalidad no es lineal. Hay una afinidad ideológica preexistente entre parte del electorado evangélico y el bolsonarismo, y los pastores militantes amplifican, organizan y le dan lenguaje religioso a esa afinidad. No la crean de la nada.

Opinión: La distinción importa. Si tratamos a los evangélicos como masa manipulada, repetimos el mismo error que criticamos: negarles agencia. La evidencia muestra que hay influencia pastoral, pero también autonomía, disenso y reelaboración. El voto evangélico es un campo de disputa, no un bloque cautivo.

6. Contraargumentos y matices

Un análisis honesto exige considerar las objeciones. Estas son las principales.

1. El voto evangélico no es un bloque monolítico. La Fundação FHC lo documenta: la idea de que el voto se determina "de arriba hacia abajo" no corresponde a la práctica. Ana Carolina Evangelista lo describe así: "las iglesias funcionan como grupos focales permanentes: la gente conversa, diverge, intercambia opiniones, y los liderazgos también reaccionan a las demandas que circulan entre los fieles". Una parte importante de la expansión evangélica ocurre en las "iglesias de garage", en las periferias, donde el pastor tiende a reflejar el sentimiento de la comunidad más que a imponer sus preferencias, según la misma investigación.

2. El Escudo de las Américas tiene defensores. Eduardo Frei, expresidente de Chile, defendió públicamente la iniciativa porque "fortalece la respuesta del Estado frente al crimen organizado", según consignó la prensa chilena. Chatham House reconoce que la coalición "busca abordar serios problemas de seguridad y narcóticos". La crítica no es que sea inútil, sino que su diseño —liviano en detalles, exclusivamente trumpista— repite errores del pasado.

3. El documental de Petra Costa tiene críticas de fondo. La crítica de Cinema com Rapadura señala que "erra al no confrontar a sus protagonistas y deja al espectador sin provocaciones reales". Gazeta do Povo lo acusa de "manipulación de discursos e imágenes" y de tratar a los fieles como "personas ignorantes y extremistas". Christianity Today dice que "la falta de conocimiento sobre las iglesias evangélicas la lleva a confiar demasiado en voces muy ansiosas por explicar el movimiento".

4. La relación entre sionismo cristiano y geopolítica es más compleja de lo que parece. El alineamiento evangélico con Israel tiene raíces teológicas propias (el dispensacionalismo) que se desarrollaron a lo largo de más de un siglo, y los propios gobiernos israelíes cultivaron activamente ese apoyo desde los años 50, según el estudio de Nueva Sociedad. La instrumentalización existe, pero no es unidireccional.

Opinión: Estos contraargumentos no invalidan la tesis central. La militancia bolsonarista en el pastorado existe, el Escudo es una herramienta de tutela, y la estrategia de Santa Fe está documentada. Pero obligan a ser más precisos: la causalidad no es lineal, la agencia de los fieles existe, y el documental de Petra Costa es un punto de partida, no una fuente suficiente.

7. Conclusión: la fe como infraestructura

Lo que está ocurriendo en Brasil no es solo una disputa electoral. Es la culminación de una estrategia de medio siglo que usó la religión como infraestructura de influencia geopolítica. Los Documentos de Santa Fe, el financiamiento de USAID y la diplomacia de la fe israelí configuraron un ecosistema que hoy sostiene el bolsonarismo y se articula con el Escudo de las Américas.

Pero el análisis no puede quedarse en la denuncia. Los evangélicos no son un bloque monolítico, y tratarlos como masa manipulada es un error que la evidencia desmiente. La pregunta que queda no es si hubo injerencia —la hay, y está documentada—. La pregunta es cómo se articula esa injerencia con la agencia de millones de personas que votan, disienten y reelaboran lo que escuchan en el púlpito.

La fe como infraestructura es una herramienta de poder. Pero también es un espacio de disputa. Y en esa disputa se juega el futuro político de la región.


Preguntas frecuentes

¿Qué son los Documentos de Santa Fe?

Son documentos de política exterior producidos por sectores conservadores de Estados Unidos en 1980 (Santa Fe I) y 1988 (Santa Fe II), dirigidos a la administración Reagan. Establecieron la base de la doctrina ético-religiosa de Estados Unidos para América Latina durante la Guerra Fría, incluyendo la necesidad de contrarrestar la Teología de la Liberación promoviendo la expansión de iglesias evangélicas financiadas por agencias como USAID, según el análisis de Nueva Sociedad.

¿Qué es el sionismo cristiano?

Es un conjunto de creencias y prácticas que articulan apoyo religioso, simbólico y político al Estado de Israel, fundamentado en la idea de que los judíos poseen, por gracia divina, el derecho a la tierra prometida. Se basa en una interpretación dispensacionalista que vincula la segunda venida de Cristo al regreso de los judíos a Palestina. En Brasil y Guatemala, el sionismo cristiano tiene un peso político decisivo, según el estudio de Nueva Sociedad.

¿Qué es el Escudo de las Américas?

Es una coalición liderada por Estados Unidos, lanzada por Donald Trump el 7 de marzo de 2026 en Doral, Florida. Está integrada por 13 países: Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago. Se presenta como una alianza contra el narcotráfico y el crimen organizado, pero analistas como Chatham House advierten que es una herramienta de tutela hemisférica que excluye a Brasil, México y Colombia.

¿Existe el "voto evangélico"?

Según la investigadora Magali Cunha, del ISER, no. Los evangélicos son una red formada por hilos variados, con diferentes visiones de mundo, trayectorias y prioridades. Tratarlos como un bloque homogéneo es "un gran equívoco, cuando no mala fe oportunista". Los datos la respaldan: el 81% de los pentecostales rechaza discutir política en la iglesia, y solo el 23% dice que su liderazgo recomendó votar por Bolsonaro, según la encuesta del ISER y Quaest (2026).

¿Qué papel jugó USAID en la expansión evangélica?

USAID fue una de las agencias de cooperación que financió la expansión de iglesias evangélicas en América Latina como parte de la estrategia de Estados Unidos para contrarrestar la Teología de la Liberación. Desde el Informe Rockefeller (1969) y los Documentos de Santa Fe (1980, 1988), se promovió la creación de una infraestructura religiosa conservadora que funcionara como contrapeso a los movimientos sociales de izquierda, según el análisis de Nueva Sociedad.

¿Por qué Petra Costa eligió a Silas Malafaia como protagonista?

Petra Costa explicó que eligió al pastor Silas Malafaia y a Bolsonaro y Lula "como una tríada para retratar a lo largo del tiempo". Malafaia es uno de los aliados más visibles de Bolsonaro y una figura central en la articulación política del evangelismo brasileño. El documental lo sigue en el púlpito, en actos políticos y en momentos íntimos, mostrando la simbiosis entre religión y poder, según consignó El País en su cobertura del documental.

¿Qué advirtió la ABIN sobre las elecciones brasileñas de 2026?

La Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) elaboró un informe confidencial titulado "Amenazas al proceso electoral 2026" en el que señaló que la posibilidad de interferencia estadounidense alcanzó un "nivel crítico". El documento fue enviado a la presidencia, al Ministerio de Justicia y al Tribunal Superior Electoral. La ABIN informó a representantes de Francia y Alemania sobre las presuntas interferencias, según reportó la prensa brasileña.


Lecturas recomendadas

Fuentes

Documentos históricos

  • Informe Rockefeller (1969) — Críticas a la Iglesia católica y recomendación de promover iglesias evangélicas.
  • Documento de Santa Fe I (1980) — Dirigido a Ronald Reagan. Incluye la teología en la estrategia política.
  • Documento de Santa Fe II (1988) — Traza la "evangelización geopolítica" de países estratégicos.
  • Instituto de Democracia y Religión (1981) — Creado para financiar iglesias evangélicas y sectores conservadores.

Estudios académicos y documentos

  • Nueva Sociedad (2025) — "¿Qué es el sionismo cristiano? Los evangélicos e Israel en Brasil y Guatemala".
  • Magali Cunha (ISER) — Investigaciones sobre el "voto evangélico" y la desinformación en comunidades evangélicas.
  • Ronilso Pacheco — Diálogos em tempos difíceis (2026), sobre sionismo cristiano y teología negra.
  • IBGE (2025) — Censo: evangélicos representan el 26,9% de la población brasileña.

Prensa y análisis

  • Chatham House (2026) — "Trump's 'Shield of the Americas' coalition is destined to fail".
  • El País (2026) — "Pánico moral, furor evangélico y guerra cultural: el bolsonarismo conquista medio Brasil".
  • EFE (2026) — "El voto evangélico, un talón de Aquiles para Lula".
  • ISER/Quaest (2026) — Encuesta sobre religión y vida pública en Brasil.
  • Datafolha (2026) — Intención de voto entre evangélicos: Flávio Bolsonaro 52%, Lula 26%.
  • ABIN (2026) — Informe reservado "Amenazas al proceso electoral 2026".
  • Cinema com Rapadura (2025) — Crítica de Apocalipse nos Trópicos.
  • Darío Pignotti — Cobertura sobre el peso de las iglesias evangélicas en el voto brasileño.

Nota: Este informe es un análisis de opinión basado en documentos históricos, estudios académicos, informes periodísticos y datos de encuestas. Las secciones marcadas como "Opinión" contienen interpretaciones analíticas. Los datos publicados se refieren a la fecha de publicación del artículo, 8 de octubre de 2026.

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