La diplomacia como negocio: cuando los enviados de guerra y paz son empresarios con intereses en juego
Hace unas semanas escribí un análisis de una disputa intelectual entre Marcos Rubio y la cúpula Iraní, leer ese intercambio de frases de historia y filosofía; fue gratificante, precisamente, por su escasez. La diplomacia de oficio está siendo reemplazada por otra cosa: mesas de negociación donde los enviados no son diplomáticos, sino empresarios. Lo que sigue no es una condena moral a los negocios. Es el registro de un desplazamiento: la política exterior entendida como una cartera de inversiones.

Steve Witkoff y Jared Kushner no son diplomáticos prestados a los negocios. Son hombres de negocios que negocian guerras, y sus inversiones no siempre están al margen de lo que firman.
Lo esencial
- La administración de Trump convirtió la política exterior en una extensión de los negocios privados: Witkoff y Kushner, enviados para Ucrania, Gaza e Irán, son empresarios inmobiliarios sin cargo formal en el caso de Kushner.
- Ucrania y Rusia: las negociaciones incluyen un acuerdo petrolero vinculado a Lukoil, la reactivación del tránsito de gas ruso hacia Europa y la posibilidad de reactivar segmentos de Nord Stream 2.
- Venezuela: la Licencia General 50 de OFAC permitió a Chevron, Repsol, BP, Eni y Shell operar en el país, mientras prohíbe transaccionar con Rusia, China, Irán, Cuba y Corea del Norte. Estados Unidos actúa como regulador de facto.
- Minerales ucranianos: el acuerdo firmado en mayo de 2025 crea un fondo de inversión conjunto y no contiene garantías de seguridad explícitas.
- Gaza: Kushner presentó un plan de 25.000 millones de dólares en Davos, mientras su firma Affinity Partners tiene la mayor posición en Phoenix Financial, accionista de Elbit Systems.
- En paralelo, el Departamento de Justicia investiga operaciones sospechosas en el mercado petrolero previas a anuncios de Trump sobre Irán, mientras las declaraciones juradas del presidente registran un volumen de operaciones bursátiles sin precedentes para un mandatario en ejercicio.
Buenos Aires, 24 de octubre de 2026 — La política exterior de Estados Unidos ya no se escribe en despachos con olor a papel. Se negocia en aviones privados, se firma en hoteles y se cotiza en bolsa. Los dos hombres en los que Trump delegó las conversaciones más delicadas del planeta —el fin de la guerra en Ucrania, el alto el fuego en Gaza, el pulso nuclear con Irán— no provienen del servicio exterior. Son desarrolladores inmobiliarios de Nueva York. Y sus negocios no son un detalle anecdótico: son el contexto de las mesas que ocupan.
Nota metodológica: Este informe se basa en cobertura periodística de investigación y, en documentos primarios disponibles: Los cuales están listados en la sección fuentes. El informe no afirma que exista un delito: documenta un patrón de solapamiento entre roles públicos y negocios privados.
1. Los enviados que no son diplomáticos
Steve Witkoff nació en 1957 en el Bronx, en una familia judía de origen ruso. En los círculos inmobiliarios se hizo conocido por transacciones como la compra del Woolworth Building. Jared Kushner, su socio en las sombras de la diplomacia trumpista, es yerno del presidente y tampoco ocupa un cargo oficial remunerado. Ambos son desarrolladores inmobiliarios de Nueva York que hoy integran la Junta de la Paz, el organismo creado por Trump para supervisar Gaza y otros conflictos.
Su currículum no es el de un embajador. Es el de un inversor. Witkoff fue asesor externo de varias administraciones antes de convertirse en enviado especial. Kushner no cobra salario del gobierno y evita así las obligaciones de divulgación financiera que pesan sobre los funcionarios. Esa informalidad no es un accidente: es la condición que les permite moverse entre capitales y jefes de Estado sin las ataduras del servicio diplomático profesional.
Opinión
La diplomacia de oficio no era un club de caballeros: tenía sus propios vicios y silencios. Pero operaba con un supuesto mínimo: el negociador representaba al Estado, no a su cartera. Cuando ese supuesto se rompe, la paz deja de ser un bien público y se convierte en un activo a maximizar. No hace falta probar un soborno para que el sistema funcione mal: basta con que las mismas personas que diseñan el acuerdo sean las que ganan con su implementación.
2. Ucrania, Rusia: petróleo, gas y un balance
Las conversaciones con Rusia para terminar la guerra en Ucrania dejaron de ser un asunto exclusivamente territorial. Según The New York Times, las negociaciones incluyeron un acuerdo petrolero multimillonario vinculado a Lukoil, una de las mayores energéticas rusas. El grupo que busca quedarse con esos activos incluye al inversor estadounidense Todd Boehly —donante de dos millones de dólares a causas políticas de Trump—, a dos grupos de Medio Oriente que han hecho negocios con Kushner o con la familia de Witkoff, y a un brazo del propio gobierno estadounidense. Putin planteó el acuerdo en una reunión en el Kremlin el 5 de septiembre.
El NYT aclara que no hay indicios de que Kushner o Witkoff vayan a beneficiarse directamente de ese negocio concreto. Pero también señala que el acuerdo representa una "llamativa mezcla de vínculos comerciales personales con la geopolítica". La precisión importa: el problema no es la ganancia probada de los enviados, sino la estructura de incentivos que hace que la paz dependa de que ciertos actores privados obtengan su parte.
El gas como incentivo
El gas es el otro capítulo. Kushner y Witkoff propusieron restaurar el tránsito de gas ruso hacia Europa como "incentivo económico" para que Moscú acepte un alto el fuego. La discusión incluyó la posibilidad de reactivar segmentos intactos de Nord Stream 2. Washington también exploró descongelar hasta 100.000 millones de dólares en activos rusos inmovilizados y autorizar una compra de las operaciones internacionales de Lukoil por parte de grupos de Medio Oriente. Alemania rechazó la idea de volver a depender del gas ruso, pero el hecho de que se haya planteado en esos términos revela la lógica: la energía no es un instrumento de presión, es una línea de ingresos.
3. Venezuela: Chevron y el control de facto
En febrero de 2026, el Departamento del Tesoro emitió la Licencia General 50, que permitió a Chevron, Repsol, BP, Eni y Shell reanudar operaciones de petróleo y gas en Venezuela. La medida fue presentada como parte de una campaña para "revivir la economía dependiente del petróleo" del país sudamericano. Pero la licencia también prohibió a esas empresas transaccionar con entidades de China, Rusia, Irán, Cuba o Corea del Norte. Estados Unidos actúa así como "regulador de facto" de un mercado que Trump ha dicho querer controlar por completo.
El patrón se repite: la política hacia Venezuela no se diseña como una estrategia de derechos humanos ni de estabilidad regional, sino como una asignación de permisos de explotación. Las empresas autorizadas no son neutrales: son los vehículos a través de los cuales Washington ejerce su influencia sobre el crudo venezolano. La pregunta no es si Chevron gana dinero —lo hace—, sino si el interés público estadounidense en Venezuela es separable del interés de Chevron.
4. Ucrania: los minerales como condición
En enero de 2026, Trump confirmó ante Fox News que el acuerdo sobre minerales de tierras raras con Ucrania había sido "una condición" para que Estados Unidos siguiera participando en la resolución del conflicto. "Si queremos avanzar, necesitamos los minerales de tierras raras. Queremos que nos devuelvan nuestro dinero", dijo. El acuerdo se había firmado en mayo de 2025 y, según analistas y parlamentarios ucranianos, implicaba que Kiev perdería soberanía económica y no contenía garantías de seguridad.
La lógica es la misma que en Venezuela y en el petróleo ruso: el acceso a recursos es la moneda con la que se paga la participación estadounidense en un conflicto. No se niega que Ucrania necesite apoyo. Se señala que ese apoyo tiene un precio extractivo y que el precio se negocia en los mismos circuitos donde los enviados tienen intereses.
5. Gaza: un resort sobre los escombros
En Davos, en enero de 2026, Jared Kushner presentó el plan de reconstrucción para la "nueva Gaza": 180 rascacielos residenciales y hoteleros a lo largo de la costa, un gran puerto, centros de datos y un aeropuerto en la frontera con Egipto. La inversión estimada: al menos 25.000 millones de dólares. Trump lo resumió con su vocabulario habitual: "Miren esta ubicación junto al mar. Miren esta preciosa propiedad".
El conflicto de interés que no se nombra
El detalle incómodo es que Kushner negocia el alto el fuego en Gaza mientras su firma, Affinity Partners, tiene la mayor participación en Phoenix Financial, una empresa israelí que a su vez ha invertido cientos de millones en Elbit Systems, el mayor fabricante de armas de Israel, y en al menos otras ocho empresas de defensa vinculadas a las campañas militares en Gaza, Líbano, Siria e Irán. CNN no encontró indicios de que sus acciones como diplomático afectaran directamente esas inversiones, pero su firma vendió una cuarta parte de su participación en Phoenix en julio por más de 340 millones de dólares, una rentabilidad cinco veces superior a la compra.
Opinión
El plan de Gaza no es solo un proyecto inmobiliario. Es la culminación de una forma de entender la política: donde otros ven una catástrofe humanitaria, estos enviados ven una oportunidad de desarrollo. No se trata de que sean cínicos. Se trata de que su marco de referencia es el retorno de la inversión, y ese marco no tiene categoría para el duelo de la Franja. La paz, en ese esquema, es un subproducto del negocio, no su premisa.
6. Irán: la guerra como volatilidad
La guerra con Irán añadió otra capa al patrón: la del volumen de operaciones. Los formularios OGE 278-T presentados por la Casa Blanca revelan que las cuentas de inversión de Trump ejecutaron 3.711 transacciones bursátiles entre enero y marzo de 2026, por un valor agregado estimado de entre 220 y 750 millones de dólares, con un promedio cercano a 60 operaciones por día hábil en el segmento de acciones. En junio, el ritmo se mantuvo: más de 1.000 operaciones adicionales. Para dimensionarlo: un inversor pasivo no opera a ese ritmo; un especulador profesional, sí.
La investigación del DOJ
El detalle que ha encendido las alarmas no es solo el volumen, sino el momento. El Departamento de Justicia y la CFTC investigan al menos cuatro operaciones por un valor conjunto de 2.600 millones de dólares en el mercado petrolero, colocadas minutos u horas antes de anuncios de Trump o de funcionarios iraníes sobre la guerra. Una de ellas: 580 millones de dólares en futuros de crudo se movieron entre las 6:49 y las 6:50 de un lunes, minutos antes de que Trump anunciara en Truth Social una pausa de cinco días en los ataques a Irán. Otra: 960 millones de dólares apostando a la caída del petróleo horas antes de un alto el fuego temporal. La investigación está en etapa inicial y no hay imputaciones.
El tercer elemento es la cartera energética. Las nueve mayores participaciones de Trump en petróleo y gas —Chevron, Exxon, ConocoPhillips, entre otras— ganaron entre 1,5 y 4,4 millones de dólares en los primeros seis meses de la guerra, según un análisis de CNBC. La Casa Blanca sostiene que las cuentas son gestionadas por administradores independientes con estrategias automatizadas y que no hay conflictos de interés. CNBC aclara explícitamente que no encontró evidencia de que Trump dirigiera las operaciones o tuviera conocimiento previo. Pero la coincidencia entre el calendario de la guerra, los anuncios y el movimiento de la cartera es un hecho documentado, no una especulación.
La distinción es la misma que atraviesa todo el informe: no hace falta probar un delito para señalar una estructura. Un presidente que decide sobre guerra y petróleo opera en el mercado petrolero a un ritmo que supera al de un especulador, mientras el DOJ investiga operaciones sospechosas minutos antes de sus anuncios. Eso no es una imputación. Es un patrón que el sistema político no ha logrado separar.
7. Lo que se pierde cuando la diplomacia se vuelve un negocio
La diplomacia profesional tenía defectos: era lenta, jerárquica, a veces ciega a los intereses de las potencias menores. Pero producía un lenguaje común, archivos compartidos, memoria institucional. Los enviados-empresarios no tienen nada de eso. Tienen deal books, hojas de cálculo y una capacidad de decisión rápida que, en teoría, debería ser una ventaja. El problema es que esa velocidad no está acompañada de rendición de cuentas.
Kushner no ocupa un cargo oficial, por lo que no está obligado a revelar sus finanzas. Witkoff ha mezclado su rol de enviado con negocios familiares: su familia y la de Trump son dueñas de World Liberty Financial, una empresa de criptomonedas, y Witkoff habría ganado cerca de 107 millones de dólares con ella, según documentos de divulgación financiera citados por The Wall Street Journal. El formulario OGE 278e confirma la existencia de una entidad tenedora con esa participación, aunque no desglosa cuánto corresponde específicamente a la empresa de criptomonedas. No se trata de ilegalidad. Se trata de una zona gris permanente donde el interés público y el privado comparten la misma habitación.
Hay, además, un problema práctico que no depende de la ética. Un acuerdo cerrado por enviados sin archivo institucional es más frágil ante un cambio de gobierno. La diplomacia de oficio podía ser lenta, pero sus productos —tratados, actas, memorandos— sobrevivían a la administración que los firmaba porque estaban integrados en una burocracia permanente. Un acuerdo que depende de la relación personal entre un presidente y un desarrollador inmobiliario no tiene esa continuidad. Cuando cambie el gobierno que los nombró, el acuerdo puede caerse con ellos. La ventaja de la velocidad se paga con la fragilidad de la memoria.
Conviene, sin embargo, no idealizar el método anterior. La diplomacia de oficio tuvo su propia oportunidad en Estambul, en abril de 2022, y no la aprovechó: las negociaciones entre Kiev y Moscú llegaron a un borrador que incluía neutralidad ucraniana y garantías de seguridad, y se cayeron. Boris Johnson viajó a Kiev en esos días y, según el negociador ucraniano David Arakhamia, influyó para que Kiev rechazara el acuerdo. Johnson lo niega. Que los cancilleres no hayan podido destrabar esa mesa no prueba que los empresarios puedan destrabar otras, pero sí prueba que el método diplomático no tiene un historial intachable que oponer. La crítica a los enviados-empresarios es válida; la nostalgia por la diplomacia de oficio, no tanto.
La consecuencia no es solo ética. Es práctica. Cuando un enviado negocia la paz en Ucrania y al mismo tiempo se discute un acuerdo petrolero que beneficia a sus socios, la paz que se firma no es necesariamente la mejor posible: es la que maximiza el valor para los involucrados en la mesa. Los que no están en la mesa —los soldados, los desplazados, los ciudadanos que pagan el gas— no tienen acceso a ese balance.
La pregunta no es si el próximo acuerdo será rentable. La pregunta es quién queda fuera del balance.
Preguntas frecuentes
¿Qué obliga la ley estadounidense a divulgar a un presidente sobre sus operaciones bursátiles?
La STOCK Act de 2012 exige declarar operaciones superiores a 1.000 dólares en un plazo de 45 días, pero solo en rangos de valor, sin precios exactos ni cantidades de acciones. Los presidentes están exentos de las leyes de conflicto de interés que se aplican a otros funcionarios del Ejecutivo. Esa exención es la que hace que el volumen de operaciones sea legal pero políticamente discutido.
¿Cómo se estructura Affinity Partners, la firma de Kushner, y por qué importa para Gaza?
Es un fondo de inversión privado con sede en Miami, capitalizado en buena parte por fondos soberanos del Golfo. Su mayor posición es Phoenix Financial, que a su vez invierte en Elbit Systems y otras contratistas de defensa israelíes. Importa porque el enviado que negocia el alto el fuego tiene exposición indirecta a la industria que provee a una de las partes.
¿Qué diferencia hay entre un "enviado especial" y un embajador de carrera?
El enviado especial es un nombramiento político, no requiere confirmación del Senado en todos los casos y no está sujeto a la misma estructura de reporte que un embajador. Puede operar con más discreción y menos rendición de cuentas formal. Witkoff ocupa ese rol; Kushner directamente no ocupa ninguno remunerado.
¿Qué se sabe del acuerdo de minerales que Trump calificó como "condición" para seguir apoyando a Ucrania?
El texto firmado en mayo de 2025 crea un fondo de inversión conjunto para la reconstrucción y no incluye garantías de seguridad explícitas. Es público y verificable, pero su letra chica sobre soberanía económica es lo que generó críticas en Kiev.
¿Hubo contrapesos institucionales a los enviados-empresarios?
El Congreso ha realizado audiencias y legisladores demócratas del Comité Económico Conjunto publicaron un informe sobre las tenencias petroleras de Trump. No hay evidencia pública de que el Comité de Relaciones Exteriores del Senado haya citado formalmente a Witkoff o Kushner por sus conflictos de interés. Esa ausencia es un dato, no una conclusión.
- El precio de haber dicho no en Estambul: 25% menos de territorio y una crisis demográfica sin retorno — La decisión de 2022 y su costo en territorio, población y soberanía.
- El desacoplamiento: cómo el diésel marginó a Ucrania — La energía como variable de negociación y el lugar de Ucrania en el tablero.
- Maduro y Flores: cargos, salud y el negocio petrolero — El petróleo venezolano como activo en disputa y la lógica de las licencias.
- La guerra como oportunidad de inversión: activos rusos congelados — Los activos inmovilizados y su lugar en las negociaciones de paz.
- Tres años de guerra en Gaza: un balance — El costo humano que no aparece en los planes de reconstrucción.
- Los verdaderos ganadores de la guerra — Quiénes se benefician de los conflictos y por qué el balance no cierra para todos.
Fuentes
Documentos primarios
- Licencia General 50 de OFAC, Departamento del Tesoro de EE. UU., 13 de febrero de 2026 (Federal Register).
- Acuerdo de minerales Ucrania-EE. UU., Gabinete de Ministros de Ucrania, 1 de mayo de 2025 (texto completo reproducido por Kyiv Independent).
- Formulario OGE 278e de divulgación financiera de Steve Witkoff (indexado por ProPublica).
- Formularios OGE 278-T del presidente Donald Trump, primer trimestre de 2026 (Oficina de Ética Gubernamental de EE. UU.).
Cobertura periodística de investigación
- The New York Times, "U.S.-Russia Talks on Ukraine Now Involve an Oil Deal Tied to Trump Allies", 3 de octubre de 2026.
- The New York Times Magazine, "Jared Kushner, Steve Witkoff and the Profitable Business of Peace", 1 de mayo de 2026.
- The Wall Street Journal, documentos de divulgación financiera de Steve Witkoff citados en "Witkoff's Crypto Windfall", octubre de 2026.
- CNN, investigación sobre inversiones de Affinity Partners en Phoenix Financial y Elbit Systems, octubre de 2026.
- Capitol Trades, "3,700 Trades, Half a Billion USD: Inside Trump's Q1 Stock Spree", 18 de mayo de 2026.
- Bloomberg Línea, "Declaración financiera de Trump revela 3.711 operaciones bursátiles y despierta escrutinio", mayo de 2026.
- Bernama / DPA, "US DOJ Investigating Possible Inside Trading During Iran War", 8 de mayo de 2026.
- Anadolu Agency, "US probes mystery oil trades worth over $2.6B before Trump's Iran war announcements", 7 de mayo de 2026.
- Quartz / CNBC, "Las inversiones de Trump en petróleo y gas ganaron hasta $4.4 millones durante la guerra con Irán", 9 de septiembre de 2026.
- Kyiv Post, "Trump Envoys Push Russian Gas Transit in Ukraine Peace Talks", 18 de octubre de 2026.
- La Jornada, "Inversión de la firma de Jared Kushner en empresa israelí podría constituir un conflicto de intereses: CNN", 1 de octubre de 2026.
Otras fuentes citadas
- Euronews, "Trump declara miles de operaciones bursátiles por hasta 750 millones", 15 de mayo de 2026.
- Phillip Nova, "Trump's US Stock Bets: The AI, Chip and Tech Trades Catching Wall Street's Attention", 20 de mayo de 2026.
- Swissinfo, "¿Qué es la 'nueva Gaza' llena de rascacielos diseñada por Trump?", 22 de enero de 2026.
- RTVE, "EE.UU. permite a la española Repsol y otras cuatro compañías extraer petróleo en Venezuela", 13 de febrero de 2026.
- Franceinfo, "Guerre en Iran : Donald Trump joue-t-il avec les marchés ?", mayo de 2026.
Nota final: Los datos citados en este informe corresponden a la fecha de redacción, 24 de octubre de 2026. Fecha de publicación: 26 de octubre de 2026. La imagen es ilustrativa y generada con IA. Este informe es un análisis de cobertura periodística y no una imputación judicial.
Sandra Sosa
Para Contrapunto
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